La incidencia del cáncer sigue en alza. Dentro de las causas, relacionadas con un empeoramiento de los hábitos de vida y un incremento de los factores de riesgo; así como con el envejecimiento de la población, se encuadra una más positiva: el aumento de las técnicas de diagnóstico, cada vez más certeras, que permiten encontrar la enfermedad a tiempo.
Un ejemplo de ello es la biopsia líquida. «Se trata de una prueba sencilla y poco invasiva que se realiza a partir de una muestra de sangre. En esa muestra se buscan pequeñas trazas que dejan los tumores en la circulación, como fragmentos de ADN tumoral o células tumorales sueltas»,explica Daniel Herrero Rivera, oncólogo médico de Atrys Health.
Esta técnica puede albergar diversas funciones. En enfermedad precoz, la mera presencia de ADN tumoral puede determinar que la enfermedad no está totalmente desarrollada y puede ser criterio para aplicar tratamientos más específicos, como la quimioterapia.
Pero, en el seguimiento a largo plazo, puede detectar cuándo un tumor está empezando a progresar mucho antes de que haya evidencia radiológica o clínica. «Con lo cual, el cambio de tratamiento en el escenario precoz también podría prevenir que la enfermedad reapareciese», explica por su parte Antonio Llombart-Cussac, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Arnau de Vilanova en Valencia, a Gaceta de Salud.
Al poder detectar enfermedad precoz, esta tecnología puede incluso advertir de un resto de enfermedad residual tras un tratamiento. «Detectar ese ADN significa que hay aún enfermedad activa y, cambiando el tratamiento y buscando otro más específico, se puede llegar a prevenir la aparición de las metástasis», agrega el oncólogo valenciano.
A fin de conocer el estado de la enfermedad, la prueba puede realizarse más de una vez. «El procedimiento es muy simple: solo requiere extraer unos pocos mililitros de sangre y analizarlo con técnicas de laboratorio muy sensibles. A diferencia de una biopsia tradicional, puede repetirse fácilmente para hacer un seguimiento continuo sin molestias para el paciente», detalla Herrero. Por tanto, permite observar la evolución del cáncer de una manera continua y menos invasiva que otros métodos.
La integración de la biopsia líquida en los procesos oncológicos asistenciales en la actualidad se puede contemplar en el manejo de algunos tumores, como el cáncer de pulmón, y es objeto de investigación activa para otro tipo de cánceres en múltiples países, entre los que destaca España.
¿Qué permite evaluar la biopsia líquida?
- Valorar si el tratamiento está haciendo efecto.
- Detectar señales de persistencia de la enfermedad a nivel molecular.
- Anticipar recaídas incluso antes de que aparezcan en las pruebas de imagen.
Según los oncólogos, esto resulta «especialmente útil» en tumores complejos, donde el cáncer va cambiando con el tiempo y no siempre es fácil obtener esa información con una biopsia tradicional. Aun así, «la técnica todavía avanza hacia una mayor estandarización y precisión», según Herrero.
Por su parte, Helena Huertas, oncóloga de HM CIOCC, Hospital Universitario HM Sanchinarro, celebra que se trata de un método «seguro, repetible y complementario a la biopsia clásica» y que está transformando el abordaje del cáncer hacia una oncología cada vez más personalizada. Para la experta, la biopsia líquida es, en cierto modo, una «fotografía molecular en tiempo real» del tumor.
Otra ventaja reside en queayuda a detectar mecanismos de resistencia adquirida a tratamientos previos, lo que facilita adaptar la estrategia terapéutica «de forma más precisa y personalizada».
En este sentido, puede adelantar decisiones terapéuticas que potencialmente limiten la progresión o diseminación tumoral, aunque este campo aún está en desarrollo y es objeto de intensa investigación clínica.




