Un problema frecuente, silencioso y con solución
La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina de forma sistemática o esporádica, relacionada con un movimiento o esfuerzo. Aunque también afecta a los varones —principalmente por problemas prostáticos o tras cirugía de próstata— afecta más a las mujeres,de diversas edades: mujeres jóvenes tras los partos o más maduras con la llegada de lamenopausia. Pero en todos los casos va acondicionar de forma importante la calidad de vida. Afortunadamente, hoy en día contamos con tratamientos eficaces, tanto médicos como tecnológicos y quirúrgicos para resolverla.
La incontinencia urinaria no es exclusivamente femenina. En los hombres suele estar asociada a problemas de próstata —hiperplasia benigna o cáncer— o a cirugías prostáticas en las que es necesario seccionar la uretra para reconstruirla posteriormente. Sin embargo, en la práctica clínica diaria vemos que la gran mayoría de los casos corresponden a mujeres.
Nos referimos, sencillamente, a la pérdida involuntaria de orina. Un problema que no compromete la vida, pero que puede llegar a condicionar seriamente el bienestar físico, social y emocional de quien lo padece.
Tipos de incontinencia
La más conocida es la incontinencia urinaria de esfuerzo. Es esa pérdida que aparece al toser, reír, saltar o hacer ejercicio. Muchas mujeres la describen con naturalidad: “me pasa cuando me río mucho”. La vemos incluso en adolescentes que practican gimnasia rítmica o ballet y que utilizan una compresa durante los entrenamientos. También es frecuente en mujeres jóvenes tras partos laboriosos, instrumentales o repetidos. Antes de la menopausia, una de cada cuatro mujeres ha experimentado algún episodio, y en muchas se convierte en algo habitual.
La otra forma es la incontinencia urinaria de urgencia, más frecuente en la menopausia. Es esa sensación repentina e intensa de necesidad de orinar que no admite espera. La escena es muy reconocible: llegar a casa, dejar apresuradamente el bolso o la compra y correr hacia el baño, pero no siempre se llega a tiempo. Casi la mitad de las mujeres mayores de 50 años lo han vivido alguna vez, y en muchas se repite con frecuencia.
“Nadie se muere por tener pérdidas”, suelo decir en nuestra consulta de la Tercera Planta de la Clínica Euskalduan, pero cuando el problema es importante puede resultar francamente incapacitante. Condiciona los viajes —más aún en tiempos de turismo masivo—, obliga a planificar cada salida según la cercanía de un baño, genera inseguridad, preocupación por el olor, incomodidad con la ropa. En algunos casos significa renunciar a determinadas prendas, al bikini o incluso a la playa. Es un problema médico real, no una anécdota ni una cuestión menor.
Se han propuesto muchos consejos generales: beber menos, orinar con frecuencia programada, modificar la dieta, recurrir a productos naturales. Casi todos pueden ayudar algo, pero rara vez resuelven el problema de fondo.
Los ejercicios de Kegel y los conos vaginales han sido durante años la recomendación habitual. Son útiles, especialmente en fases iniciales, pero requieren constancia y una técnica correcta. En la práctica, el abandono es frecuente.
Acude a tu ginecólogo
Cuando la incontinencia es significativa en frecuencia o cantidad, el ginecólogo debe ser la primera referencia, especialmente si se asocia a varios partos y a un descenso de la vejiga (cistocele). La corrección quirúrgica del cistocele y la colocación de mallas suburetrales han demostrado ser soluciones eficaces en casos bien indicados.
En la incontinencia de urgencia pueden emplearse fármacos anticolinérgicos, que reducen la hiperactividad de la vejiga. Funcionan mientras se toman, aunque no siempre son bien tolerados. El uso de toxina botulínica tiene indicaciones concretas y requiere aplicaciones periódicas.
En los últimos años han surgido alternativas menos invasivas que permiten tratar muchas incontinencias leves o moderadas, e incluso ofrecer una opción a quienes no desean cirugía.
Electroestimulación del suelo pélvico
La estimulación electromagnética del suelo pélvico mediante la silla EMSELLA fortalece la musculatura sin necesidad de esfuerzo activo por parte de la paciente. Sentada cómodamente durante sesiones semanales, se consigue una activación profunda del suelo pélvico que supera la eficacia de los ejercicios tradicionales.
El láser vaginal actúa regenerando la mucosa y mejorando el soporte de la vejiga, con sesiones breves y molestias leves y transitorias. La radiofrecuencia, de menor intensidad, puede ser adecuada en mujeres jóvenes con pérdidas leves.
Vivimos en una sociedad que valora la comodidad y busca soluciones eficaces sin grandes sacrificios personales. Estas nuevas tecnologías han tenido una excelente acogida precisamente porque combinan eficacia y sencillez.
La incontinencia urinaria es frecuente, pero no es inevitable ni hay que resignarse a convivir con ella. Cada caso requiere una valoración individualizada para elegir la mejor opción.
Para resolver este problema tienes a tu disposición la Unidad de Ginecología del Doctor Gurrea y la Unidad de Salud Pélvica del Doctor Franco, en la Clínica Euskalduna de Bilbao, donde valoramos cada situación de forma personalizada y ofrecemos las alternativas más adecuadas para recuperar seguridad, comodidad y calidad de vida.
Solicítanos una consulta lo antes posible, tu calidad de vida lo agradecerá
FUENTES: Doctor Gurrea, Imagine Comunicación




