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El otoño es el momento más adecuado para abordar las lesiones pigmentadas que deja el sol

Con el final del verano, muchas personas descubren en el espejo manchas que antes no estaban o que se han oscurecido. La mayoría son benignas y responden bien al tratamiento, pero no todas las manchas son iguales ni se tratan de la misma forma. El primer paso, insisten los especialistas, es que un dermatólogo identifique de qué tipo de lesión se trata.

La radiación ultravioleta estimula a los melanocitos, las células que producen la melanina, el pigmento que da color a la piel. Con la exposición repetida a lo largo de los años, esa producción se concentra en zonas concretas y da lugar a manchas visibles, sobre todo en la cara, el escote, los hombros y el dorso de las manos, las áreas que más sol reciben.

Las más frecuentes son los léntigos solares, manchas planas de color marrón claro u oscuro, bien delimitadas, que aparecen sobre todo a partir de los 40 años y se relacionan con el daño solar acumulado. El melasma, en cambio, se presenta como manchas más extensas y de bordes irregulares en mejillas, frente o labio superior. Es más habitual en mujeres y en él influyen, además del sol, factores hormonales como el embarazo o los anticonceptivos, por lo que tiende a reaparecer. También el sol puede oscurecer las marcas que dejan el acné o pequeñas heridas, la llamada hiperpigmentación postinflamatoria.

Antes de tratar, diagnosticar

Cualquier tratamiento debe ir precedido de una exploración dermatológica. Algunas lesiones que el paciente percibe como una simple mancha pueden corresponder a otro tipo de alteraciones, incluidas lesiones que requieren estudio, como el melanoma. Tratar con láser o despigmentantes una lesión no diagnosticada puede enmascarar su evolución.

«Lo primero es saber qué estamos tratando. Con el dermatoscopio podemos diferenciar un léntigo de otras lesiones y decidir si basta con un tratamiento estético o si hay que estudiarla», explica la Dra. Silvia Pérez Barrio, dermatóloga de la Clínica Euskalduna. La especialista recomienda consultar ante cualquier mancha que cambie de tamaño, forma o color, que tenga bordes irregulares o varios tonos, o que pique o sangre.

Muchos tratamientos despigmentantes hacen la piel más sensible a la luz durante las semanas siguientes. Aplicarlos en verano aumenta el riesgo de irritación y de que la mancha se oscurezca de nuevo, o incluso de que aparezcan hiperpigmentaciones nuevas. Con la menor intensidad de la radiación en otoño e invierno, la piel se recupera mejor y el resultado es más estable.

Las opciones de tratamiento

El abordaje depende del tipo de mancha, de su profundidad y del fototipo de cada persona. En los casos más leves se emplean cremas despigmentantes con principios activos como la hidroquinona, el ácido azelaico, el ácido kójico, el ácido tranexámico o los retinoides, que deben utilizarse con indicación médica y durante el tiempo pautado.

Los peelings químicos aceleran la renovación de las capas superficiales de la piel y mejoran el tono y la textura. Para los léntigos bien definidos, la luz pulsada intensa y los láseres específicos para pigmento actúan de forma selectiva sobre la melanina acumulada. En el melasma, el tratamiento es más prudente, porque determinados procedimientos pueden empeorarlo, y suele combinar tratamiento tópico, en ocasiones oral, y una fotoprotección estricta.

«Los procedimientos con láser o luz pulsada son actos médicos. Deben indicarse tras la valoración, con el consentimiento informado del paciente y con unas pautas claras de cuidado posterior», subraya la Dra. Pérez Barrio. Tras la sesión puede aparecer enrojecimiento o costras finas que desaparecen en pocos días.

La protección, todo el año

Ningún tratamiento es duradero sin fotoprotección. La recomendación dermatológica es utilizar a diario un protector solar de amplio espectro y factor alto, también en otoño, en invierno y en días nublados, y reaplicarlo cuando la exposición se prolonga. Gorras, sombreros y gafas de sol completan la prevención y ayudan a evitar que las manchas reaparezcan.

La Clínica Euskalduna, con más de 30 años de trayectoria en Bilbao, dispone de servicios de Dermatología y de Medicina y Cirugía Estética para el diagnóstico y tratamiento de las manchas cutáneas, desde la revisión dermatológica hasta las técnicas despigmentantes indicadas en cada caso. Las personas interesadas pueden solicitar cita previa en el centro, situado en la calle Euskalduna de Bilbao, o a través de la web clinicaeuskalduna.com.