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Afectará al 40% de la población infantil y adolescente en 2050

La miopía infantil ha dejado de ser un problema puntual para convertirse en una tendencia global sostenida. Un análisis publicado en 2024 sobre datos de más de cinco millones de niños y adolescentes de todo el mundo situó la prevalencia actual en torno a uno de cada tres, con proyecciones que apuntan a que podría afectar a cerca del 40% de la población infantil y adolescente mundial en 2050. El servicio de Oftalmología de Clínica Euskalduna confirma que esa tendencia también se observa en las revisiones que realiza en Bilbao.

Al alza en todo el mundo

«No es una percepción: los estudios internacionales y lo que vemos en consulta van en la misma dirección. Cada vez detectamos miopía a edades más tempranas y con progresiones más rápidas», explican la Dra. Landa  y el Dr. Rodríguez responsables del área de Oftalmología de Clínica Euskalduna. El aumento es especialmente marcado en entornos urbanos y en edad escolar, coincidiendo con más horas de estudio y pantallas en espacios cerrados.

La comunidad oftalmológica señala dos factores como los más relevantes: el exceso de trabajo en visión cercana (lectura, tablets, móviles) y la reducción del tiempo que los niños pasan al aire libre y con luz natural, un elemento que varios estudios asocian con un efecto protector frente al desarrollo de miopía, independientemente de las horas de pantalla. A esto se suma un componente hereditario: el riesgo es mayor cuando uno o ambos progenitores son miopes.

Los riesgos de no tratarla

Más allá de la necesidad de gafas o lentillas, la preocupación clínica es la progresión. Una miopía que avanza sin control durante la infancia puede derivar en miopía magna en la edad adulta, que incrementa el riesgo de complicaciones oculares más serias —desprendimiento de retina, glaucoma o maculopatía miópica— a largo plazo. «El objetivo del control de miopía no es solo graduar bien, es frenar el avance mientras el ojo todavía está en desarrollo», señala la Dra. Landa].

Señales de alarma en el niño

  • Acercarse mucho a la pantalla, la pizarra o el libro
  • Entornar los ojos para ver mejor de lejos
  • Dolores de cabeza frecuentes o cansancio visual
  • Bajada de rendimiento escolar sin causa aparente

Qué se puede hacer

La primera medida es la revisión oftalmológica periódica, aunque el niño no se queje de la vista: la miopía infantil avanza de forma silenciosa. A partir de ahí, existen hoy varias opciones de control de miopía —lentes oftálmicas y de contacto específicas, ortoqueratología nocturna o colirios de atropina a baja concentración— que han demostrado frenar la progresión, y que se valoran de forma individualizada según la edad y el grado de miopía.

«Cuanto antes se inicie el control, mejor pronóstico visual a largo plazo», recuerda la Dr. Rodríguez, que recomienda una primera revisión visual antes de empezar la escolarización y revisiones anuales a partir de entonces.

En Clínica Euskalduna, en Bilbao, el servicio de Oftalmología realiza revisiones visuales infantiles y ofrece un programa de control de miopía adaptado a cada niño. Más información y cita previa en clinicaeuskalduna.com o en el teléfono de atención al paciente.