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Retrasar la valoración del hombre alarga el proceso de diagnóstico sin necesidad

Cuando una pareja tarda en conseguir un embarazo, el primer estudio suele centrarse en la mujer. Sin embargo, la literatura científica lleva años señalando que el factor masculino está presente en aproximadamente la mitad de los casos de infertilidad, ya sea como causa única o combinado con un factor femenino. El servicio de Ginecología de la Clínica Euskalduna insiste en que “esta parte del estudio debería iniciarse en paralelo, y no después de agotar las pruebas a la mujer”.

Un factor que se diagnostica tarde

En la práctica asistencial es frecuente que el varón llegue a consulta después de que su pareja haya pasado ya por varias pruebas ginecológicas. Retrasar la valoración masculina alarga el proceso diagnóstico sin necesidad, porque el estudio del semen es una prueba sencilla, no invasiva y rápida de obtener, que aporta información decisiva desde el primer momento.

«Seguimos viendo parejas en las que el hombre no se ha hecho ni un seminograma después de meses de pruebas a ella. Es un desequilibrio que no tiene justificación clínica: el estudio masculino debería ser de las primeras pruebas, no de las últimas», explica el Dr. Manso

Qué mide un seminograma

El seminograma analiza tres parámetros principales: la concentración de espermatozoides por mililitro, su movilidad (motilidad) y su forma (morfología). Un resultado alterado en cualquiera de ellos no significa necesariamente infertilidad, pero sí orienta sobre la necesidad de ampliar el estudio con pruebas hormonales, genéticas o de imagen, según el caso.

Distintos estudios internacionales han documentado en las últimas décadas una tendencia a la baja en la concentración media de espermatozoides en la población general, aunque las causas exactas de ese descenso siguen siendo objeto de investigación y debate científico.

Hábitos que sí influyen

Además de causas médicas concretas —varicocele, alteraciones hormonales, antecedentes de criptorquidia o infecciones—, existen factores del día a día con impacto demostrado sobre la calidad seminal: el tabaco, el consumo de alcohol, la obesidad, el sedentarismo, la exposición prolongada del escroto al calor (saunas, portátiles sobre las piernas, ropa muy ajustada) y el estrés mantenido. «Son factores modificables. “Muchas veces, antes de plantear un tratamiento, la primera recomendación es simplemente de estilo de vida», señala el Dr. López Arregui

Causas más frecuentes de infertilidad masculina

  • Varicocele (dilatación de las venas del escroto)
  • Alteraciones hormonales
  • Hábitos tóxicos y estilo de vida (tabaco, alcohol, obesidad, calor)
  • Antecedentes de infecciones o cirugías genitales

    Cuándo consultar

    La recomendación general es acudir a valoración si el embarazo no se ha conseguido tras doce meses de relaciones sin protección (o seis meses si la mujer tiene más de 35 años), aunque puede adelantarse la consulta ante antecedentes conocidos —cirugía testicular, quimioterapia, criptorquidia— sin esperar ese plazo. «Cuanto antes se estudie, antes se puede actuar, y en muchos casos el problema tiene solución médica o quirúrgica», concluye la Dra. Martín

    En Clínica Euskalduna, en Bilbao, el servicio de Andrología realiza el estudio de fertilidad masculina (seminograma y valoración especializada) de forma coordinada con Ginecología, para que el estudio de la pareja avance en paralelo. Más información y cita previa en clinicaeuskalduna.com o en el teléfono de atención al paciente.