Las enfermedades del corazón causan más muertes en España que el cáncer
Más de un tercio de los pacientes con infarto agudo de miocardio fallece antes de llegar al hospital, en muchos casos sin saber que tenía un problema cardíaco. Las patologías del sistema circulatorio fueron responsables del 27,2% de la mortalidad española en 2025 y una parte significativa de esas muertes ocurre en personas que nunca recibieron una alerta. Saber identificar las señales que justifican una consulta con el especialista, incluso a falta de síntomas llamativos, es la diferencia entre tratar una enfermedad en sus primeras fases o enfrentarla cuando ya ha causado daño irreversible.
Señales que no deben esperar
El dolor o la presión en el centro del pecho, especialmente si aparece con el esfuerzo físico o el estrés y mejora con el reposo, es la señal más reconocible de un problema coronario. No siempre se presenta como un dolor agudo: puede sentirse como una opresión, un peso o un ardor que irradia hacia el brazo izquierdo, la mandíbula o la espalda. En mujeres, el infarto puede manifestarse de forma atípica, con fatiga intensa, náuseas y sensación de malestar general sin dolor torácico claro, lo que retrasa con frecuencia el diagnóstico.
Las palpitaciones, es decir, la sensación de que el corazón late de forma irregular, demasiado rápido o con pausas perceptibles, pueden ser el primer signo de una arritmia. La fibrilación auricular, la arritmia más frecuente en España, afecta a más de un millón de personas y multiplica por cinco el riesgo de ictus, pero en muchos casos se detecta de forma casual en una revisión rutinaria porque no produce signos evidentes. La falta de aire al realizar actividades que antes no la generaban, los mareos frecuentes o los desmayos repentinos, y la hinchazón persistente en tobillos o piernas son también motivos que justifican una valoración cardiológica.
Factores de riesgo sin síntomas
Hay situaciones en las que acudir al cardiólogo no depende de lo que siente el paciente, sino de lo que acumula de forma inadvertida. La hipertensión arterial afecta a más del 40% de los adultos españoles, pero solo la mitad lo sabe. El colesterol alto incide en 4 de cada 10 personas, y el 25% no recibe seguimiento médico regular. Ambas condiciones dañan las arterias de forma silenciosa durante años antes de provocar un evento circulatorio. A ellas se suman la diabetes tipo 2, el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo como condicionantes mayores, y otros menos conocidos pero igualmente relevantes, como la inflamación crónica de bajo grado, el estrés sostenido o determinadas alteraciones hormonales.
Más allá de estos factores, se recomienda iniciar el cribado lipídico a partir de los 40 años en adultos sin antecedentes, y antes si existe historia familiar de cardiopatía precoz, diabetes, hipertensión o enfermedad renal crónica. La guía de dislipemia 2026 de Cardioteca fija como valores deseables un colesterol total por debajo de 200 mg/dL y un LDL inferior a 100 mg/dL, con objetivos más estrictos para quienes ya acumulan varios indicadores de riesgo o han tenido un evento cardiovascular previo.
La revisión cardiológica
Una revisión cardiológica preventiva no está reservada a quienes ya han tenido un problema cardíaco. Los estudios disponibles insisten en que la mayoría de las alteraciones vasculares se desarrollan sin indicadores claros durante décadas, y que iniciar medidas de prevención antes de la aparición de signos clínicos evidentes reduce de forma significativa el riesgo de evento cardiovascular a largo plazo. Una revisión completa incluye electrocardiograma, analítica con perfil lipídico y glucosa, medición de la presión arterial y, según el perfil de riesgo, una ecocardiografía o una prueba de esfuerzo.
En la Clínica Euskalduna, el servicio de cardiología realiza tanto la valoración de síntomas agudos como el seguimiento preventivo de pacientes con factores de riesgo, ofreciendo un protocolo diagnóstico completo en el mismo centro. Una consulta con el especialista antes de que aparezcan las señales más graves no es un exceso de precaución: es la estrategia que la evidencia actual considera más eficaz para reducir la mortalidad coronaria en España, que con más de 125.000 muertes al año sigue siendo la primera causa de muerte en el país.




