Euskadi consolida un modelo centrado en la prevención, la coordinación asistencial y el acompañamiento integral de los menores y sus familias.
La salud infantil comienza mucho antes de la aparición de una enfermedad. Desde los primeros controles tras el nacimiento del bebe hasta la atención de patologías complejas, la pediatría desempeña un papel esencial en el desarrollo y bienestar de niños y adolescentes. En Euskadi, además, la reciente puesta en marcha de la red HaurSare para cuidados paliativos pediátricos refuerza la apuesta por una atención especializada, coordinada y cercana a las familias.
En este escenario, la Unidad de Pediatría de la Clínica Euskalduna apuesta por un modelo centrado en el seguimiento continuado y la atención personalizada, acompañando a niños y familias desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Una filosofía alineada con las nuevas tendencias asistenciales que sitúan al paciente y a su entorno en el centro de la atención sanitaria.
Un seguimiento que comienza el primer día
Tras el nacimiento, la coordinación entre los servicios de obstetricia y pediatría permite iniciar un seguimiento clínico orientado a detectar de forma precoz posibles enfermedades y garantizar un desarrollo saludable. Una de las primeras actuaciones es el cribado neonatal, una prueba que permite identificar más de una veintena de patologías congénitas durante los primeros días de vida.
A partir de ese momento, las revisiones pediátricas periódicas se convierten en una herramienta fundamental para controlar el crecimiento, la alimentación, el desarrollo físico y emocional, así como el cumplimiento del calendario vacunal. También permiten abordar algunas de las consultas más frecuentes en la infancia, como infecciones respiratorias, alergias, asma, otitis o problemas dermatológicos.
La prevención, una de las grandes fortalezas
La vacunación continúa siendo uno de los mayores avances en salud pública infantil y una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades potencialmente graves. Junto a ella, la educación sanitaria y el seguimiento continuado permiten detectar de forma temprana alteraciones del desarrollo y ofrecer orientación a las familias en cada etapa del crecimiento.
En paralelo, los especialistas observan un incremento de patologías como las alergias infantiles, tanto respiratorias como alimentarias, que requieren un diagnóstico preciso y un seguimiento individualizado para mejorar la calidad de vida de los menores.
Pacientes con enfermedades complejas
La reciente creación de HaurSare por parte de Osakidetza supone un paso adelante en la atención a niños y adolescentes con enfermedades crónicas complejas y necesidades paliativas. La nueva red garantizará atención especializada las 24 horas del día y una mayor coordinación entre profesionales y niveles asistenciales en todo Euskadi.
El proyecto incorpora equipos multidisciplinares formados por pediatras, personal de enfermería, psicología y trabajo social, además de nuevas figuras de coordinación asistencial orientadas a ofrecer un acompañamiento continuo tanto a los pacientes como a sus familias.
Atención pediátrica integral
En un contexto sanitario cada vez más orientado a la personalización de los cuidados, disponer de unidades pediátricas capaces de ofrecer seguimiento clínico, prevención, diagnóstico y coordinación con otros especialistas resulta fundamental. La atención integral no solo contribuye a mejorar los resultados clínicos, sino también la experiencia de las familias durante todo el proceso asistencial.
Especialistas como el equipo de la Unidad de Pediatría de la Clínica Euskalduna, a la vanguardia de la atención de los más pequeños, como no podía ser de otro modo en un centro asistencial integral que ha sido modelo referente y pionero en Euskadi.
Porque cuidar de la salud infantil no consiste únicamente en tratar enfermedades, sino en acompañar el crecimiento, prevenir problemas futuros y ofrecer seguridad a las familias en cada etapa del desarrollo.




